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Historia Social de la Cultura-12ª Clase- “La Crisis del ’30. Un espejo donde mirarse”- Mg. Gabriela Gresores

Nuestro tema de hoy va a ser, para entender las dinámicas de las crisis económicas en este caso, la gran crisis de 1929 -1930. Muy interesante ver cómo se pueden trazar distintas analogías en relación a esta enorme crisis que cambió para siempre la forma en la cual se manejaban los países en relación a sus propias economías, el capitalismo nunca volvió a ser lo mismo después de esta crisis, pero es muy interesante en relación a la situación actual e incluso relaciones entre una crisis, que no es fundamentalmente económica pero que también es económica, con esta crisis social, de la salud mundial.

Quería trazar un primer aspecto en común, por un lado, que nadie esperaba esta crisis, salvo algunas voces que empezaron advertir que las tendencias hacia la crisis se acumulaban, los economistas de la época, por ejemplo, Irving Fisher en 1928, es decir un año antes nada más, dice, no puede suceder nada que se parezca un crack, tal vez haya recesión en el precio de las acciones, pero nada parecido a una catástrofe, para el futuro inmediato al menos la perspectiva es brillante.

Cuando yo armé esta clase, la armé para un concurso que dio la Universidad de Salta en el año 2008, el año 2008, plena época del estallido de la crisis económica reciente más profunda. En el 2008 entonces, tampoco había anuncios de que esa crisis, que era bastante previsible, pero los economistas seguían diciendo que no, por ejemplo, en octubre del 2008, días antes del estallido de la crisis, un economista profesor en Columbia, Universidad norteamericana, decía que los Estados Unidos va a salir reforzado, el crecimiento de la productividad de la mayor economía mundial no se verá amenazados por el colapso financiero. El colapso fue tremendo, pero cualquier parecido con la situación actual, no vamos a estar afectados, no vamos a afectar la economía, no se va a enfermar todo el mundo, no van a colapsar los sistemas de salud. Todas estas imágenes optimistas sobre el desempeño de una crisis, tanto económica como sanitaria, nos suenan conocidas. Un mundo que ha desarrollado de manera tan intensa las ciencias, parece que sigue dominando por un pensamiento mágico en el cual piensa que las crisis o las pandemias no nos van a llegar. Para pensar, entonces, esta crisis vamos a pensar la crisis del 30, y vamos a ver hasta qué punto esta crisis es producto de los tres grandes conflictos en el mundo imperialista, el conflicto de clase, el conflicto entre las potencias entre si y el conflicto entre las naciones, los países y los pueblos dependientes y las potencias imperialistas.

En el aspecto de las esferas socioeconómica, la crisis produjo una profunda transformación, por un lado, quebraron la mayor parte de las empresas, los bancos, las financieras y lo único que se reforzó fue la industria bélica, y allí es que entendemos que la crisis del ‘30 también es la antesala de la Segunda Guerra Mundial.

Frente a la crisis lo que se despliega es que cada país refuerza la protección de sus grandes monopolios, estamos refiriéndonos a las grandes potencias, y los países dependientes, o todavía en esa época había una gran cantidad de colonias y semicolonias, refuerzan la economía, pero no la propia, sino que refuerzan la protección de los capitales extranjeros. Así en la crisis del ‘30 esta primera globalización, en realidad segunda, una primera globalización a fines del siglo XVI y una segunda forma de expansión, con la expansión imperialista, que a la vez fue una expansión tecnológica de las comunicaciones y la expansión imperialista que genera un reforzamiento de un mercado mundial, un nuevo mercado mundial se quiebra con esta crisis del 30, y aparecen zonas monetarias que compiten entre sí, la zona del oro, la zona del dólar, la zona de la libra. Nuevamente estamos hoy en una situación bastante similar, y un mercado mundial replegado sobre alguna potencia del mercado influido por Estados Unidos, el mercado de la Comunidad Europea y por supuesto todo lo que está ligado hoy a los negocios con China.

La crisis genera demás, desde el punto de vista de la contradicción entre burgueses y proletarios un intenso disciplinamiento de la fuerza de trabajo. El hambre es inagotable. También una situación similar a la que está ocurriendo hoy ya que esta pandemia no sólo es una crisis sanitaria, sino como sabemos una profunda crisis económica que está llenando de desocupados el mundo y en ese sentido se tiene elementos en común muy profundos con la crisis del ‘30 y también con la crisis del 2008, donde miles de trabajadores perdieron sus trabajos y como la crisis del 2008 era una crisis muy ligada a las burbujas de la construcción, lo que había sido la burbuja inmobiliaria, miles perdieron sus viviendas. En esta crisis del ‘30 la única que queda libre de la crisis es la Unión Soviética y su plan propio de desarrollo económico. Quedó por fuera de la crisis ya que no estaba integrada al mercado capitalista, el resto del mercado se volvió a políticas fuertemente proteccionistas y se abandona el liberalismo, ya habíamos hablado de esto, las crisis y la guerra como tumba del liberalismo, y se pasa a políticas proteccionistas. Como cualquier crisis sea del tipo que sea, sea sanitaria o sea económica, o una catástrofe climática, no es simplemente un hecho fortuito, sino que es fundamentalmente un hecho político. En el caso de la crisis del ‘30 pero hoy también es la misma pregunta, la pregunta de quién paga la crisis, de quién sostiene la crisis es la pregunta central también hoy.

En ese momento en 1930 un político dijo, desafortunado el gobierno que estaba en el poder durante el cataclismo. Cualquier parecido con la actualidad, una vez más le es aplicable cuando nosotros decimos, estos gobiernos como por ejemplo la Argentina, recién asumido como muchas provincias los cuales les ha tocado antes de empezar a ver cómo era la situación, lidiar con una pandemia y una crisis económica.

En el mundo la crisis generó cambios políticos importantes, en principio un profundo giro hacia posiciones conservadoras nacionalistas y belicistas en muchas potencias imperialistas, por supuesto en Alemania, Italia y Japón, los gobiernos de tipo fascista, pero también en Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos va a haber golpes conservadores, aunque después en el caso de Estados Unidos se va a pasar a un gobierno intervencionista pero de un corte más popular podríamos decir hasta cierto punto, que no sólo beneficiaba a los grandes monopolios o que los beneficiaba a partir de políticas sociales más intensas.

Es así que, a pesar de un primer viraje a la derecha, tanto en Estados Unidos, pero también en México y en Canadá, la crisis impulsa lo que llamaríamos virajes hacia la izquierda, es decir gobiernos fuertemente intervencionistas pero que entienden que la salida de la crisis tiene que ser a partir de activar el interés común. En América Latina hay doce cambios de gobierno en medio de la crisis, diez son por golpe de estado, Argentina, Chile, Brasil, Perú, Colombia, Cuba, sufren golpes de estado. La propia crisis vuelve a denunciar los problemas del imperialismo, sus contradicciones y lo duro que es sostenerlo y por lo tanto aparecen grandes rebeliones anti-imperialistas que ya cuestionan el marco colonial en África, en el Caribe, en Egipto, en India, en Irlanda y van a ser la antesala del gigantesco proceso de descolonización que abarcará el mundo colonial de posguerra.

Desde el punto de vista del análisis histórico, es decir para los historiadores y sobre todos los historiadores económicos, es muy útil en general, y en esto superamos un poco podríamos decir a los economistas que siempre están mirando la coyuntura, es decir el momento y los problemas del momento, entender que toda crisis tiene distintas etapas algunas de las cuales no se ven como crisis sino al revés cómo auge. Para los comunicadores sociales este tipo de análisis quizá no sea tan útil en el sentido de las crisis económicas, pero sí de auscultar una sociedad y entender que hay etapas de los procesos en este caso comunicacionales en momento en el cual uno está analizando que no se ven como tales sino por el contrario que se ven al revés. En este caso vamos a ejemplificar con la crisis del ‘30, la primera etapa de la crisis fue entre 1921 y 1924, uno ahí  puede empezar a ver qué cosas que no están funcionando como deberían, que están en conflicto, el proceso de concentración económica es incontrolable, hay cada vez más intervencionismo estatal en la economía, y qué ese intervencionismo, esa regulación del Estado no es en cualquier sentido sino de sentido del fortalecimiento de los monopolios y estos monopolios pugnan por controlar el Estado, y este control del Estado revierte en su fortaleza. Digo esto porque en la discusión que está actualmente en relación de Vicentín uno puede ver si el Estado va a intervenir o no va a intervenir, si no que en de toda la historia de la empresa el Estado intervino fuertemente capturado por la empresa para financiarse, entonces que una y otra vez Vicentín necesito de un Estado interventor, que le diera dinero para fortalecerse. Este no es un manejo particular de la Argentina, sino del sistema imperialista que capturan el Estado y fortalece la relación del Estado en tanto así se fortalecen los monopolios. En general son más críticos que cuando el Estado se fortalece quitándole una parte de la riqueza a los monopolios, la discusión no sería si Estado interventor o no interventor porque intervenir, interviene siempre fuerte, el problema es a favor de quién.

En la primera etapa de la crisis, qué es la etapa de posguerra, de pos Primera Guerra hay una profunda destrucción de los monopolios de Inglaterra, Francia, y Alemania y Europa Oriental, y un fortalecimiento del poder norteamericano y japonés frente a eso se construyen los gobiernos fascistas en Italia y en Alemania. La segunda etapa de la crisis, es una etapa de recuperación, parecería que no hay crisis, la etapa del ‘24 al ‘29, se corrige el patrón oro, se agudiza la rivalidad imperialista, pero hay una cierta recuperación, aunque Europa no se recupera, pero un gran auge de la economía norteamericana que había estado en crisis en el ’20 y ya en el ‘24 se habría recuperado, y Estados Unidos aumenta su productividad bajo el régimen Fordista de una manera descomunal, lo cual genera divisiones en la clase obrera, un aumento de explotación de la fuerza de trabajo, la que gana bien y la que gana mal, un aumento grande del crédito para el consumo, y enorme para la especulación. En Estados Unidos se desataba una verdadera fiebre especulativa en donde quien tuviera, como ahora es con el dólar, en esa época el que tuviera $2 lo ponían en la Bolsa para recibir las ganancias de un sistema que permanentemente se inflaba asimismo. Eso también es una situación actual, el sistema financiero y es lo que se descalabra en el 2008, y una y otra vez estalla, una y otra vez porque está inflado como globos.

La tercera etapa de la crisis, es donde se ve ya la crisis desatada, y se ve siempre como una crisis de la Bolsa, es decir que las acciones se desploman, pero las crisis que se ven en las Bolsas nunca son de las Bolsas, porque lo que está reflejando la Bolsa es un sistema económico que ya no puede solventar el nivel desenfrenado de negociados que lo ha venido sosteniendo hasta ese momento. Quiebra el sistema bancario y empieza a producir lo que uno llama un espiral descendiente o un círculo vicioso. De esto en la Argentina conocemos de manera recurrente, quiebra el sistema bancario, caen las ventas, se produce como caen tanto las ventas caída del precio, nosotros estamos acostumbrados a crisis con inflación por tener una parte de nuestra economía dolarizada, pero básicamente lo que ocurre es que hay una caída del precio, que es lo que está pasando ahora en el precio de las mercancías, ahora ya sé que hay inflación, pero en realidad en dólares cae el precio y deja de haber consumo, deja de ver consumo cae más el empleo, por lo tanto caer más el salario, y por lo tanto cae más el consumo, se contrae los  mercados y cae la producción eso produce caídas de demanda de bienes como las maquinarias o del volumen de materia prima, eso en la Argentina como no tenemos ni tanta fábrica de maquinaria y la materia prima principal es una materia de exportación dependen del mercado mundial, en este momento que el mercado mundial esta en crisis también está en problemas, y se producen un sinnúmero de quebrantos y por lo tanto la forma de salir de esta crisis han sido formas profundamente intervencionista. Hay que decir que los Estados Unidos no pudo salir solo mediante el intervencionismo, lo mismo ocurre en Alemania, o en Italia, las políticas intervencionistas se despliegan de manera muy amplia y profunda en el conjunto de la economía, pero no son suficientes. El mundo va a acelerar con esta crisis la disputa interimperialista.

Cada imperialismo se va a cerrar sobre sus propias colonias. Este elemento que vemos actualmente y es el reforzamiento del nacionalismo, es decir, cada país volcado hacia adentro tratando de resolver sus problemas, como si eso fuera posible en un mundo tan globalizado, nos hace recordar a este mundo de la primera posguerra en dónde podemos ver una crisis que tienen un origen europeo, que tiene que ver con la destrucción de Europa, con el Tratado de Versalles y una situación de Estados Unidos también volcada  hacia dentro, exacerbando su producción y su rol de acreedor y presionando sobre una Europa que ve un agotamiento de la industria de la primera industrialización, una acentuación de la competencia de las políticas imperialistas, y asimismo un estallido también muy vinculado a la Revolución Rusa que se hizo sentir en todo el mundo, en donde el movimiento obrero pugnaba por tener derechos.

El mundo de la crisis explota, la URSS, como ya dijimos, la Unión Soviética queda afuera, está desarrollando el colectivismo del Estado y es inmune a la crisis. Gran Bretaña se vuelca sobre sí misma, arma una esfera de la libra que tiene un gran efecto sobre la Argentina, que queda asfixiada bajo la compra de elementos caros y obsoletos de Gran Bretaña a cambio de venderle un poquito de carne. Francia consolida su imperio, Estados Unidos se vuelca hacia adentro y desarrolla el New Deal y Alemania plantea la necesidad de su espacio vital.

Desde el punto de vista entonces de la crisis en general, podemos ver que la crisis es de carácter mundial y de larga duración, ya que no se pudo resolver por políticas económicas, sino que se resuelve con la guerra. Tiene la intensidad de un retroceso completo del producto bruto interno como también vemos hoy.

El grado de concentración de la economía se exacerba porque todas las empresas un poco más débiles se funden y se fuerza un nuevo reparto del mundo que va a terminar en la guerra. Los factores de guerra se acrecientan. Desde el punto de vista de las ideologías lo que se produce es el fin o el empezar a enterrar lo que conocemos como el liberalismo, la idea de racionalidad empieza a estar puesta en juicio por la irracionalidad, cunde el escepticismo que conocemos como radicalización ideológica, es decir la expansión de opciones de derecha y de izquierda llevadas a puntos de cuestionamiento y de impugnación una de las otras. La Socialdemocracia va quedando obsoleta en Europa y seriamente cuestionada por la imposibilidad de manejar la propia crisis económica. Ya dijimos, el Comunismo queda fortalecido por una URSS inmune y por una propaganda que les plantea a las colonias que las vivencias de su propia crisis dependen del sistema imperialista y por lo tanto refuerza la idea de tener que sacudirse el yugo imperialista.

El éxito económico del fascismo va a profundizar también las corrientes fascistas a nivel mundial, no sólo en Alemania e Italia, sino que, en el resto de Europa, en Japón y también en los Estados Unidos o en América Latina los grupos fascistas van a prosperar.

De las crisis no se sale cómo se entra y esto es una lección para la actualidad.

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Historia Social de la Cultura- 11ª Clase- “¿La Historia nos da ejemplos? La Primera Guerra Mundial”- Mg. Gabriela Gresores

A lo largo de las clases que venimos haciendo, en conjunto con ustedes, en este espacio tan hermoso de la radio, no sólo nos preguntamos sobre algunos procesos tan importantes del desarrollo de la historia universal, sino muy particularmente para qué y cómo nos interrogamos en relación al pasado, y una y otra vez nos vemos contrastados por el uso cotidiano, en la política o en el gobierno, de metáforas o de supuestos ejemplos sacados de la historia y en los últimos días esto se  potencia en relación al  bicentenario de la muerte de Manuel Belgrano o los 250 años de su nacimiento . Eso abrió las puertas para un verdadero aluvión de comentarios, sobre todo en relación a la necesidad de tomar ejemplo de personas del pasado, supuestamente personas importantes como es el caso de Manuel Belgrano o de sus acciones particulares en relación a alguna problemática. Esto dicho así da para cualquier cosa, porque efectivamente como tomar ejemplo de acciones particulares, las acciones particulares son esos, acciones particulares. Si uno intentara hacer lo mismo en este momento, por ejemplo, un éxodo y quemar las casas, o crear una bandera de la nada, estaría seriamente descontextualizado. La frase “hagamos cómo” se presta, fuera de todo contexto, a cualquier cosa.

La apelación a la valentía, por ejemplo, es en general una orientación importante a la vida personal de cada uno, sin embargo, cualquier valentía puede llevar a un individuo a ser temerario e incluso violento, por lo tanto, estas apelaciones a hacer como decíamos sacadas de su contexto, no sólo no tiene ningún valor, sino que pueden ser manipulatorias y peligrosas. Eso no es historia en realidad, nosotros entendemos que la historia es una ciencia cuya principal importancia es dar un serio fundamento a reflexiones sobre la actualidad que en ningún momento pueden ser extrapolaciones, es decir, no se puede traer el pasado a la actualidad y tomarlo de ejemplo, sí lo podemos tomar de fundamento, sí conocemos y desvelamos un fundamento serio, como cualquier otra ciencia, sirve para que reflexionemos. La historia tiene un valor en sí mismo además porque no sólo nos hace reflexionar como individuos, sino que nos permite dar fundamentos a determinadas identidades colectivas, si efectivamente existe algo que una o no a todos los jujeños, separados, por ejemplo, de los bolivianos, o separados de otras provincias de la Argentina, sin más allá de algunas costumbres o algunos paisajes, existe algo que nos diferencia de fondo y que nos unifica a todos incluso a los que hacen daño. Nos sirve entonces para reflexionar y reflexionar para tomar decisiones en función, no sólo de nuestra persona, sino también de los colectivos que integramos y proponernos dentro de esos colectivos y con esos colectivos, tomar el protagonismo que una y otra vez sí aparece fundamentado en la historia en el sentido de que, si las mayorías se quedan esperando a que otro diga, seguramente ese accionar no sería de avance si es siempre dicho por otro, es decir el protagonismo que tenemos que tener en nuestros propios colectivos y de nuestros propios colectivos hacia la sociedad para poder plantar nuestras necesidades y nuestras certezas, en una escena política más compleja.

En ese sentido, sólo esperar soluciones mágicas que provengan de algún lugar del poder, parece ser un camino peligroso para una crisis. Una y otra vez aparece la necesidad del protagonismo colectivo, y para eso la necesidad de una identidad. Y la historia nos permite fundamentar nuestras identidades que siempre son múltiples de una manera más seria. Hay épocas de la historia que parecen tremendamente oscuras, la etapa que nos corresponde ver en esta clase, es una etapa de esas, de las etapas oscuras de la humanidad, los historiadores la han llamado la era de las catástrofes, la época de la guerra total, la época del abismo económico, una época en la cual todas las certezas se hundieron. No estamos hablando de ahora, aunque bien vale la metáfora, sino que estamos situados para analizar los problemas que se fueron desplegando a principio del siglo XX y con este pasaje, como veníamos hablando de un capitalismo industrial, a la etapa imperialista del capital. El análisis de los problemas y de las alternativas de resolución son parte del momento actual en el cual estamos estudiando. El momento inicial del siglo XX es un momento que muestra que pasa con el mundo que ha tocado techo en la forma de expansión que había encontrado hasta ese momento. Un sistema que estaba entrando en crisis. ¿Con qué problemas se encontraba el sistema capitalista en este momento y que lo llevó a comportarse como un animal enloquecido y a buscar de una manera sangrienta la resolución de estos problemas? por un lado los obreros, sobre todo europeos, aunque también norteamericanos, a principios de siglo, iban encontrando la manera de lograr que sus reivindicaciones les permitieran tirar de ellas para organizarse y para lograr, sobre todo en Europa, triunfos. De esta manera la mano de obra se convirtió para los capitalistas cada vez en un gasto más oneroso, cada vez más cara tratando de lograr vivir de manera digna, por otro lado, la disputa, ya habíamos hablado hacia fines del siglo XIX de cómo se debían repartir el mundo, como si fuera una torta, una porción para cada uno, pero en la medida que aparecían nuevos jugadores, nuevos comensales en este paquete imperial como Japón, como Estados Unidos, que también empiezan a expandirse, incluso otros menores, como ya hablamos de Bélgica y su apropiación del Congo, decíamos en la manera que aparecen nuevos comensales en el banquete, empiezan a reclamar su pedazo, por lo tanto esto genera gastos, genera poner en peligro negocios, genera perder negocios en manos de otras potencias . Para eso el capitalismo va a desarrollar dos estrategias, por un lado, aumentar a partir de la ciencia y la tecnología, la explotación de la fuerza de trabajo, va a encontrar una manera científica de reducir los tiempos en los que los trabajadores podían disponer para satisfacer, aunque sea brevemente en un instante necesidades de su cuerpo, de su pensamiento, y así se inaugura la línea de producción. los obreros ya no se moverían o podrían disponer, aunque sea mínimamente de su tiempo, sino que van a tener que adaptarse al ritmo de una finca que pasa delante de ellos con piezas sobre las cuales realizará una sola operación simple. El desastre que genera eso en la vida de un humano convertido en un engranaje más de una máquina fue magistralmente pintado en la película “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin, que muestra efectivamente, de una manera dolorosamente graciosa, qué pasa con una persona, en qué se convierte una persona en este sistema de producción que se inaugura a las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos, pero que después se va expandiendo por todo el mundo, deshumanizando aún más el trabajo de la fábrica. Por un lado, entonces disciplinamiento de la fuerza de trabajo en el trabajo, y por el otro lado disciplinamiento de la fuerza de trabajo, al incluirla en los ejércitos que van a pelear en las dos guerras mundiales. Ser parte de un ejército disciplina de manera brutal y así como dentro de la fábrica los obreros pasan a ser un engranaje más de la maquinaria. En la guerra los soldados, estos mismos obreros pasan a ser el engranaje más de la máquina de la guerra.

El segundo elemento que es la rivalidad inter-imperialista va a ser intentada de resolver a partir de la fusión, cada vez más estrecha, entre lo político y lo económico. así en las potencias, los grandes capitales iban sosteniendo de manera cada vez más activa determinadas políticas y políticos, los cuales iban perdiendo cada vez más autonomía y haciendo que el régimen electoral se convirtiera cada vez más en una fantochada. Las grandes mayorías no podían elegir más que monopolios, y van a gobernar a través de ciertos representantes. Sin embargo, estas estrategias no podían resolver la crisis de un capitalismo que agotaba sus posibilidades de expansión.

El capitalismo necesitaba cada vez tener más influencias para poder obligar a que otro le entregará sus riquezas. Entonces en un mundo, en donde en realidad no funciona libremente el comercio, porque hay que comprar en determinados países, con determinados monopolios, donde la libertad de comercio es un eslogan como ahora pero en una realidad donde la rentabilidad no era parte de lo que se hacía para producir, y esto lo vemos una y otra vez, donde las fábricas no dan ganancias si no se estafa a la mayor parte de la población a través de políticas de estado que les otorgan subsidios, que les otorgan créditos que nunca pagan, de violentar la legislación contaminando lo que está permitido y lo que está prohibido, esclavizando a la fuerza de trabajo en lo que está permitido y  también en lo que está prohibido, y en alianzas del capital extranjero con sectores internos con lo que denominamos oligarquías y entre unos y otros dedicarse a saquear los países que son colonias, semicolonias o países dependientes.

Cuando esto no alcanzó para sacar ganancias crecientes, el capitalismo no dudo de llevar a sus pueblos a la guerra. estos discursos que se respaldaban en la historia, en historias ficticias sobre glorias de los pueblos pasados como en el caso de Alemania, el argumento de que Alemania había sido el heredero del imperio romano y que por lo tanto debía expandir sus fronteras, o el discurso francés en relación a Alemania como enemigo, o el discurso inglés en relación a la superioridad inglesa, o el italiano sobre la superioridad italiana. Todos ellos basados en lectura de la historia es necesario decirlo, llevaron en determinado momento a ese profundo desastre a escala mundial que fue la Primera Guerra. Si bien estuvieron involucrados todos los países, es la primera vez que están involucradas y que luchan entre sí las principales potencias europeas y casi todos los países europeos, aunque España, los países nórdicos no van a estar en la guerra, pero también ocurre este fenómeno de que las colonias van a acudir, o los pueblos de las colonias van a acudir en respaldo de las potencias como Canadá o algunos países africanos integran el ejército francés, Australia, Nueva Zelanda van a luchar del lado inglés. Incluso imperios que están en decadencia, como el imperio otomano, el imperio turco que va linearse a Alemania para disputar esta guerra.  Así se producen escenas absolutamente descabelladas que parecen no tener ninguna explicación como esta batalla de Galípoli en la cual tropas de Australia y Nueva Zelanda se enfrentan de una manera sangrienta con tropas turcas, y uno se pregunta qué problema o qué argumento histórico habrán esgrimido sus gobernantes para hacer que estos pueblos se enfrenten.

Al fin de la Primera Guerra el imperialismo habrá expandido su influencia directa ya que se vuelve a intentar restructurar Europa, se vuelve a repartir África, se ve como Estados Unidos que forma parte de los triunfadores en esa guerra, expande su presencia en el Pacífico, en el Caribe, en América Central, y de manera indirecta, ya que los triunfadores de la guerra, tienen argumentos y fuerzas para expandir su influencia y su poder sobre otros países. Lo notorio de la primera Guerra Mundial es que es una guerra imperialista, que no puede sostenerse de manera seria, ni en la historia ni en la ideología.

Muchas de las guerras del pasado tenían que ver con la reivindicación de viejos derechos imperiales y, sobre todo, y de manera muy extensa, en toda una etapa previa al capitalismo, pero que después ha vuelto a la alusión a las diferencias religiosas como causa de la guerra, sin embargo, la Primera Guerra Mundial no encuentra ningún sostén ni en la historia, ni en la ideología, sino que es la apelación a la necesidad de llegar a las fronteras naturales, al espacio vital, que requiere cada potencia en su expansión. El problema es que las empresas imperialistas, los grandes capitales, no reconocen fronteras naturales en ningún lugar de la tierra, ni siquiera, como hemos visto hace poco, con el primer viaje privado al espacio. No hay fronteras ni en la tierra ni en el espacio para los grandes capitales.

Es así que esta Primera Guerra que tuvo una honda huella en la mentalidad de las personas de su época, por qué los pueblos pasaron de apoyar el triunfalismo belicista de sus clases dominantes a entender que eran ellos quienes sostenían con sus cuerpos y con sus miserias el poderío de los grandes monopolios, que no tenían problemas con aquel que estaba matando, sino que tenían con aquel que estaban matando enemigos comunes, opresores comunes. Los grandes capitales, los franceses y los rusos no tenían problemas con el pueblo alemán y mucho menos con el pueblo neozelandés o con el pueblo turco. la primera Guerra entonces termina como una profunda herida en la conciencia de la humanidad

Frente este enorme descalabro, la Revolución Rusa aparece como un camino diferente, con pueblos que efectivamente se lanzan, en medio una enorme sufrimiento, a pelear ya no contra enemigos invisibles, sino contra enemigos que durante los siglos los habían oprimido cómo eran los zares y las casas reales, y entienden que apoyándose en la historia de su propia identidad como colectivos, obreros, campesinos, de soldados, de estudiantes, con sus propias experiencias históricas y con su protagonismo, podían cambiar el futuro.

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Historia Social de la Cultura-10ª Clase- “Las Oleadas Revolucionarias a Principios del Siglo XX”- Mg. Gabriela Gresores

En las clases seis y siete habíamos contado como una burguesía revolucionaria había logrado destronar a los reyes y a los señores feudales que oprimían a los pueblos de Europa, y también de sus Colonias, como América y habían logrado imponer lo que conocemos, hasta el día de hoy, como derechos del hombre y del ciudadano. Este enunciado de hombre y ciudadano neutral, general, universal, había ido tomando forma hasta circunscribirse en derechos para un hombre y un ciudadano que eran fundamentalmente no genéricos ni universales si no masculinos, propietarios y blanco. En el transcurso de todas estas luchas, y sobre todo del desarrollo del capitalismo, se había gestado un tipo de familia también diferente ya que estas familias burguesas, vivían en las ciudades y habían separado los espacios públicos del espacio privado de la casa, y en este espacio de lo privado, la mujer se había quedado cada vez más encerrada con los hijos.

La propiedad privada exacerbada del capitalismo, obligaba a que esta mujer tuviera que garantizar la paternidad de los herederos y por lo tanto la fidelidad ya no fue parte del honor sino básicamente del contrato. Esto que durante mucho tiempo había sido parte de la costumbre pasó ser una ley. La infidelidad masculina se castigó en los Códigos Civiles con penas económicas, mientras que la infidelidad femenina se castigó mediante penalidades de cárcel. Se sancionaba así una opresión de siglos.

Desde el inicio de estas revoluciones, sin embargo, había voces de mujeres que se habían alzado contra esta opresión, y nos resulta de gran actualidad que estás voces de protesta contra estos ciudadanos, genéricos, supuestamente universales, plenos de derechos que terminaban siendo los sujetos masculinos, estas protestas decíamos, se habían iniciado ya en la etapa de la Revolución Francesa. Es muy interesante que una mujer sea a fines del siglo XIX una literata y política en el seno revolucionario y que al mismo tiempo reclama por los derechos de una mujer. Una mujer que nace y muere libre, qué es igual a los hombres y al mismo tiempo pelea por el esclavismo y el antirracismo. La unidad de las reivindicaciones femeninas y las marcas de raza y sexo en la construcción de los derechos quedaba así también planteada desde el inicio. También hacia mediados del siglo XIX cuando se estaban dibujando de manera más clara las reivindicaciones obreras hacia 1848, con la revolución del ‘48 en Francia, las luchas cartistas en Inglaterra, las luchas obreras en toda Europa, se unificaba la demanda de derechos hacia el voto universal, este voto universal que va a ser logrado en Francia por ejemplo 1848 que es solo masculino. Sin embargo, en ese mismo año en Estados Unidos, mujeres reunidas en una organización que era antiesclavista, van a plantear también por primera vez de manera formal, la necesidad de pelear por el voto para las mujeres. El siglo XIX va a estar preñado de estas luchas por el voto femenino, que en muchos lugares va a tener que esperar un siglo o por lo menos medio siglo para poder tener éxito. Pero una de las novedades, entonces, va a ser la articulación de organizaciones feministas que van a pelear por la igualdad de la mujer. Estas reivindicaciones antiesclavistas y por la igualdad de género van a estar entonces sumadas, aunque a veces hay que decirlo subsumidas o secundarizadas también, dentro de la gran oleada revolucionaria que va acompañar la instalación del sistema imperialista a nivel mundial.

Las dos clases anteriores estuvimos hablando de este cambio en el sistema capitalista, de la concentración de los grandes capitales y su internacionalización, y de la construcción del capital financiero y su opresión mundial. Esta opresión mundial da origen, dice Rubén Laufer a tres grandes contradicciones. La contradicción que ya venía desde antes entre los capitalistas y los trabajadores en relación a la retribución del trabajo y el control de la producción, y la distribución de la riqueza producida por las grandes masas, pero también otra fuerte contradicción, que genera enormes conflictos mundiales, como son la expansión del imperialismo y la opresión de las naciones, los pueblos y los países que van a quedar oprimidos bajo su poder.

Tercer gran conflicto, es el conflicto por el reparto del mundo. El mundo, dijimos, había quedado dividido hacia fines del siglo XIX y la ambición de las nuevas potencias y de las viejas por repartirse el mundo, va a ser también fuente de sucesivas guerras. En el seno de estas tres grandes contradicciones, se van a desarrollar las oleadas revolucionarias de fines de siglo XIX y principios del siglo XX.

La primera gran oleada revolucionaria de la etapa imperialista se desarrolla a principios del siglo XX, en ella encontramos gigantescas luchas populares como la revolución de 1905 en Rusia, en donde vemos este conflicto entre las potencias, sobre todo una potencia naciente como Japón expandiéndose sobre el Imperio ruso y este enloquecido por esta derrota va a ensañarse con el pueblo que protestaba por las duras condiciones de trabajo y de vida, y va a ahogar una marcha en Petrogrado en sangre, y esto va a hacer que explote una rebelión que va a aunar obreros y marinos, y sectores populares de todo tipo. si bien fue derrotada lo que deja esta revolución de 1905 es una organización inédita en ese momento como tal, pero que tenía su base en la experiencia de las comunas rurales en Rusia qué son los soviets, es decir asambleas donde el conjunto de los obreros, por ejemplo, deciden cuáles son las medidas a seguir para lograr sus intereses, cuáles son sus reivindicaciones y lo lleva la práctica.

Es decir, son las formas de democracia directa distinta de la democracia representativa que ya se conocía, no en Rusia en este momento ya que era un imperio, pero si en otras partes y sobre todo en Europa occidental y por supuesto en América, y también se conocían cuál eran los límites como los conocemos hoy, en el sistema de representación, ya que una y otra vez las grandes mayorías votaban, pero la acción de sus gobernantes contradecía sus intereses.

En este momento entonces, se organizan los soviets, sobre todo en las ciudades de gran concentración obrera y van ejerciendo una práctica de democracia directa.

Fue estudiado también que, así como la comuna rural rusa había permitido en una práctica un ejercicio de democracia directa, que después fue perfeccionado por los soviéticos, dice un intelectual peruano José Carlos Mariátegui que, de la misma manera, la comuna andina podía prefigurar de igual manera un futuro de democracia directa. Otras revoluciones forman parte de esta oleada, por ejemplo, la gran Revolución Mexicana. México aplastado por una dictadura, la dictadura de Porfirio Díaz de más de 30 años, que tanto hacía concesiones a los grandes terratenientes que oprimían a las comunidades indígenas y campesinas como a las empresas monopólicas, imperialistas, va a sufrir también la disputa entre distintos imperios, el imperialismo francés, el inglés, pero también el naciente imperialismo norteamericano, que ya venía rapiñándose gran parte de su territorio. Y en esta tensión sectores de la burguesía van a empezar a reclamar derechos electorales. Para consolidar este reclamo, los sectores de la burguesía van a aprovechar los conflictos que se desataban entre las masas campesinas. Pero las masas campesinas van a desbordar esta revolución haciendo una gran rebelión agraria que va a tener dos líderes conocidos, populares como Pancho Villa del norte y Emiliano Zapata de las comunidades indígenas, que van a triunfar tomando la ciudad de México, y van a intentar cambiar el destino de opresión de ese país.

Sin embargo, como suele ocurrir, los sectores campesinos, populares, indígenas pensaron que ellos no estaban preparados para gobernar y les dejaron el gobierno a los sectores urbanos, de burguesía, a caudillos, que rápidamente dejaron de representarlos y volviéndose en su contra volvieron a generar un sistema de opresión en México, y la revolución agraria mexicana y su gran reparto de tierras tuvo que esperar varias décadas más para poder ser una realidad.

En 1911 también la disputa interimperialista se va a ensañar con China. Habíamos visto nosotros qué China es un territorio colonial, que a pesar de la fuerza y de su número inmenso de población, y de la fuerza de su cultura, había sido subordinada por los capitales ingleses, franceses, alemanes, norteamericanos que invadieron parte de su territorio y se disputaban sus ganancias, muchas veces en alianza con sus propios gobernantes. En 1911 entonces, también aprovechando las rivalidades imperialistas, las dos formas de esta oleada revolucionaria, la forma democrática por la ampliación del voto de la ciudadanía y la forma popular por sus reivindicaciones de tierra, de salario para los obreros, van a irrumpir como una revolución antiimperialista, liderada por un médico, Sun Yat-sen. Inicialmente esta revolución va a triunfar, pero luego los sectores más retardatarios se van a aliar y van a derrotar a esta primera rebelión.

También en América, además de Chile, más cerca a nuestro país, las rebeliones en la Argentina y en Chile también se hacían sentir. En Chile en 1907, la rebelión en Iquique y en Argentina las primeras oleadas obreras.

La Primera Guerra mundial es expresión de estas tres contradicciones que veníamos enunciando, tremenda primera guerra que involucra a las grandes potencias del mundo, absurda, donde pelean los hermanos entre sí y se destrozan, prolongada, una guerra que se pensó que iba a durar semanas pero que desangra los pueblos en una guerra de trincheras, en la cual no se puede avanzar, en la cual pasan años antes de que se resuelva. Ya hablaremos de esta guerra que hizo perder o empezar a perder la idea de progreso para la humanidad.

La humanidad con el capitalismo no progresaba, sino que se volvía un territorio monstruoso. En medio de esta guerra, y en medio de un hambre y de una tremenda crisis económica social y también política, el Zar, el rey del imperio ruso, es derrotado por una revolución democrática. Nuevamente estas revoluciones, que encabezaban las burguesías y que pedían derecho al voto, pero que se asentaban en la rebelión de las masas obreras y campesinas, en este caso muertas de hambre, y además con gran parte de sus jóvenes peleando una guerra en el frente francés que, no podía entenderse que estaban haciendo ahí. Entonces decimos, una primera revolución, la revolución de febrero del ‘17 que logra instaurar un gobierno provisional y un parlamento. Sin embargo, el transcurso de la guerra y el aumento del hambre de los campesinos y el aumento de las presiones sobre los obreros, así como también los soldados que desertaban y volvían a sus pueblos, impusieron la revitalización y generalización de la organización de soviets, que había sido bastante acorralada entre la revolución del ‘5 y esta fecha de 1917. Estos sóviets además de obreros, van a ser también de campesinos y de estudiantes, que en las ciudades van a tener un rol fundamental en los hechos revolucionarios. Se producen así jornadas de insurrección que van finalmente a derrocar al gobierno provisional, y van a instaurar un gobierno revolucionario.

Dentro de la misma oleada, posterior a la primera guerra, se extendieron, y a la luz también de la experiencia de la revolución rusa, se expandieron por el mundo conflictos enormes por la democracia, por la libertad, contra el imperialismo, contra el racismo, contra la pobreza, contra la miseria, contra los abusos.  En la India, ya despunta la acción de Mahatma Gandhi contra el imperio inglés, en Turquía el gobierno de Atatürk, en Hungría, en Alemania, en Italia se expanden por todos lados las luchas y las revoluciones. En la Argentina también, estos alzamientos, muchos de ellos armados o al menos de levantamientos urbanos, como la Semana Trágica en la ciudad de Buenos Aires y posteriormente la Patagonia Rebelde, intentan seguir este cause revolucionario. Logran la rehabilitación democrática en 1916, de elecciones libres que se van a concretar con la llegada al gobierno de Hipólito Irigoyen, por primera vez todo el mundo puede votar, su voto es secreto y pueden lograr cierta independencia, por lo menos parcial, en la expresión de sus necesidades.

Las revoluciones intentaron resolver las necesidades más urgentes de la población. El reparto de la tierra, la expropiación de los monopolios, el control, en el caso de la revolución rusa, de la producción, de la distribución por parte de los obreros. Las revoluciones intentaron detener los abusos, y como decíamos al principio, algunas lograron portar también, aunque sea limitadamente, nuevos derechos para las mujeres, intentos de frenar la esclavitud que ya no era legal en todo el mundo pero que seguía existiendo, cómo sigue existiendo hoy, frenar los abusos, el racismo.

Este programa de las revoluciones que avanza en oleadas y por momentos retrocede tanto, en momentos como hoy aparece como un proyecto a futuro.

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Historia Social de la Cultura-9ª Clase-“Las Contradicciones en el Imperialismo”- Mg. Gabriela Gresores

Frente a la segunda crisis que estamos viviendo, nos venimos preguntando, todas las clases, las últimas clases veníamos planteando como frente a estas grandes crisis, la humanidad había desarrollado enormes luchas para pelear por sus derechos, por su igualdad, por derechos políticos, por derechos para los pueblos oprimidos, por derechos para aquellos humillados por el racismo, por la opresión de las mujeres, por la opresión de las diversidades de todo tipo. Frente a la crisis estallan las luchas y eso también lo confirmamos hoy, pero también fuimos viendo como el nuevo sistema de opresión y éste que estamos siguiendo desde su instalación, del capitalismo, que se va desarrollando acompasadamente con la opresión europea a otros pueblos, opresión europea que hacia fines del siglo XIX  va a encontrar la disputa de Estados Unidos, de Japón, de potencias que hasta ese momento no se habían conformado como Alemania. Es decir, que frente a la crisis también hay una respuesta de los poderosos de reciclar el sistema de opresión, de renovar, decíamos la vez pasada, la disputa del mundo. Y esto lo vemos una y otra vez, porque cada vez que el capitalismo entra en una crisis, en este caso que se ven como crisis financieras, como la última en el año 2008, por un lado hay grandes rebeliones y por el otro lado hay nuevas invasiones. En este sentido, tuvimos la participación la semana pasada Rubén Laufer y que de una manera muy interesante trajo a colación aquello que él escribió ya hace varios años, en nuestro libro Reflexiones sobre Historia Social desde nuestra América y el artículo se llama El Imperialismo, Nuestra Época, mostrándonos como la historia desde fines del siglo XIX y siglo XX y ya las dos décadas de siglo XXI, se podría organizar en ciclos de crisis, guerras, revoluciones, reclamos y avances sociales, pero también enormes concentraciones monopólicas y repartos del mundo sucesivos.

Esta historia que se inaugura con esta etapa imperialista a fines del siglo XIX sigue hasta hoy de una manera relativamente equivalente, nada más que ampliada. Los monopolios ya no son sólo varias enormes empresas en un país, por ejemplo lo que se llamaba a fines de siglo XIX los trusts o los carteles del acero o de la carne en Estados Unidos, en Alemania e Inglaterra. En estos momentos son enormes monopolios radicados en distintos países haciendo diversos negocios, no solo una rama, si no que vemos que las empresas aceiteras tienen financieras, tienen campos, pueden tener bancos, pueden ramificarse, pueden tener bares y restaurantes o marcas de cualquier tipo de cosas. Enormes asociaciones patronales que se reparten realmente el mundo, y así la historia del mundo va dando trompicones de guerra en revolución, de crisis económica en concentración y por momentos se hace difícil de explicar. Desde que se sintetizó qué quiere decir imperialismo de verdad y como decía Laufer, muchas veces eso está olvidado ahora y se supone que hay una sola potencia imperialista que es Estados Unidos, aunque difícilmente alguien podría fundamentar eso alrededor del poderío de otras potencias que rivalizan con Estados Unidos como China en particular, pero también Alemania, decía que desde que se sintetizó qué quiere decir imperialismo, y en esto es interesante plantear cuál es su diferencia con el sistema de imperios que ya conocíamos de antes y que se generalizan como imperios europeos en el siglo XV  o imperios de nuevo tipo, podríamos traer lo que dice otro autor que estudia el imperialismo hacia fines del siglo XIX  qué es  Hobson que plantea que la diferencia con el imperio es que, a diferencia de ser un solo imperio dominando una región, por ejemplo  el imperio inglés sobre la India o el imperio español en América,  con su dominio político completo, sus funcionarios, sus ejércitos, su sistema económico, para drenar la riqueza de la colonia hacia la metrópolis, el sistema imperialistas se trata de potencias relativamente iguales que disputan entre sí por el mundo, incluso por pedazo de la economía de países dependientes, que ya no son colonia, qué son países independientes políticamente, que tienen sus gobiernos, pero en donde las grandes potencias se dividen en esferas de poder y esferas de negocio dentro de ese mismo país.

El caso de la Argentina, en ese sentido, es bien interesante porque parecería que todas las potencias tienen intereses en nuestro país, desde por supuesto, el imperialismo norteamericano con sus financieras, pero también las empresas que fueron de monopolios vendidas en la década del 90, monopolios de la comunicación, de la telefonía, del gas, de la luz, a los franceses, a los españoles, las ventas en su momento de Aerolíneas, de YPF a empresas españolas. Entonces son parte de esta forma de dominación entre los grandes capitales se dividen las esferas de influencia de nuestro país, ni que decir hoy la presencia del imperialismo chino en nuestras tierras. Decíamos  que desde que se  sintetizó como una teoría, cómo funcionaba el sistema imperialista no sólo como un sistema territorial de dominación, sino particularmente como un sistema político, militar, social y económico de dominación, se hicieron inteligibles, es decir posibles de pensar a partir de criterios racionales y cognoscible, procesos que hasta ese momento se explicaban por elementos arbitrarios, como pueblos civilizados y salvajes. Los civilizados, aquellos que eran ricos con derecho a dominar y a proteger, entre comillas, a los pueblos salvajes, pero también pueblos jóvenes o viejos, pueblos de sangre fría y sangre caliente. Cuando no por explicaciones religiosas, pueblos protestante supuestamente laboriosos, pueblos Papistas, se decía en esa época, inclinados a la adoración y a la contemplación, pueblos  laboriosos y vagos, pueblos cultos e incultos, diferencias que explicaban mal estas diferencias entre pueblos ricos, es decir con mucho capital y pocos recursos naturales y pueblos pobres, con muchos recursos naturales y enormes riquezas naturales y humanas, pero que no estaban en condiciones ni siquiera de alimentarse asimismo. Estas definiciones arbitrarias, y que tenían que ver con concepciones místicas de la realidad, pudieron ser verdaderamente explicadas por la teoría del imperialismo.

Esta teoría que plantea entonces, cinco características, que fueron las que número Laufer en su clase pasada, como aquellos que sintetiza Lenin en su texto El Imperialismo, Etapa Superior del Capitalismo, en cinco rasgos principales, por un lado el surgimiento de los grandes monopolios, en aquella época de principios de siglo XX se llamaban trust y carteles, porque eran asociaciones de grandes empresarios. Hoy son enormes monopolios que ya no se asocian sino que sólo compiten. Estos monopolios son el resultado del proceso de concentración descomunal de capital, de materias primas, de producción, de empleo de energías y de fuerzas del trabajo.

El segundo elemento es el surgimiento del capital financiero. Este capital financiero del cual conocemos tanto porque leemos todos los días, y la renegociación de la deuda, y si el fondo monetario internacional y todo aquello que tiene que ver con una enorme masa de riqueza virtual, es decir que no existe en todos lados pero que se vende y se compra en las bolsas del mundo todos los días, y que para lo que se inventó, es para financiar las empresas, con la fusión  del capital industrial y del capital bancario, pero que es autonomizado de la producción y que sólo tiene que ver con negociar plata para negociar plata, y qué ha generado esta situación tan al borde del abismo, por la cual hoy se compra y se vende riqueza por más de lo que esa riqueza vale, es decir que se compran acciones de empresas que en sí mismas no tienen ese valor. Por lo tanto es una enorme nube de fantasía, que cuesta mucho dinero, pero por la cual los pueblos pagan con su trabajo una y otra vez, una riqueza que nunca les ha llegado.

El tercer rasgo es este elemento justamente, de que lo que se negocia en el mundo son capitales y ya no fundamentalmente bienes. Predomina la exportación de capital, de inversiones, de los monopolios imperialistas en el extranjero, más allá de lo que se compra y se vende. Se compra y se vende dinero.

El otro elemento es el reparto económico y la disputa de los mercados nacionales y mundiales por parte de los monopolios capitalistas. Las empresas disputan entre sí y en función de eso hacen verdadera guerra, algunas territoriales, otras políticas, otras judiciales, disputan centímetro a centímetro la economía de cada una de nuestras naciones.

Y el último rasgo, es el reparto territorial, el que parece el único pero no es el único, pero que sí está presente el reparto territorial de colonias  de esferas  de influencia entre potencias imperialistas. El peso en cada momento y en cada región de una potencia, decide y define gran parte de la política del país que la recibe. Se harán negocios más energéticos si a la potencia le interesa la energía, se harán negocios con materias primas, se harán negocios mineros, se harán negocios portuarios. El destino de estos países al compás del deseo del imperialismo.

Como decíamos las últimas clases, hacia fines del siglo XIX la crisis del sistema capitalista, las primeras crisis hacia 1870, la de 1890 que quebraron todas las bolsas europeas, se intentó resolver con bastante éxito  dividiéndose a pedazos el mundo. Ya dijimos la expansión de las repúblicas sobre los territorios indígenas en América, y la dependencia de sus oligarquías con esos imperialismos que derivó en grandes ganancias de estas expansiones .el reparto de África, el reparto de Asia.

Así el mundo de fines del siglo XIX es un mundo completamente repartido fundamentalmente entre imperios coloniales y colonias. En aquellos lugares donde no habían podido reconquistar como en el caso de América, los países van a ser independientes, pero sin embargo la influencia de este nuevo imperialismo va a redundar en que sean independientes políticamente pero que se vayan enlazando cada vez más a los intereses imperialistas. La presencia inglesa, francesa, alemana, belga, suiza y después el aluvión a principio de siglo XX del imperialismo norteamericano intentando mantener para sí el territorio americano, va a asignar el destino de nuestros pueblos, países independientes, países dependientes.

También la  ocupación física de parte de los territorios va a ser que aun no siendo completamente colonias, se conviertan también en lo que se conoce como semicolonias, es decir países independientes pero con apéndices, como en el caso de la división de Panamá y Colombia para que los norteamericanos hicieran su canal. Incrustaciones coloniales en países independientes como las Islas Malvinas, otros todavía como en Centroamérica que todavía tienen posesiones coloniales. Así se va configurando un mapa complejo, que a fines de la segunda Guerra Mundial logra plantar en la escena mundial, su reivindicación de independencia y aquellas colonias van ser revoluciones de distinto tipo que van a llevar a un mundo prácticamente descolonizado cómo es el mundo de hoy. sin embargo la impronta colonial no ha pasado. Los países independientes siguen teniendo el imperialismo en su interior, siguen enlazados.

Así Rubén Laufer describe, en este mundo imperialista, tres grandes tipos de conflicto, por un lado el concepto clásico del imperialismo, qué es la de las distintas potencias peleando entre sí por el reparto del mundo, de las esferas de influencia, del poder, incluso decíamos dentro de un propio país disputando quién va a orientar el sentido principal de los negocios. La contradicción típica del capitalismo, qué es que en función de que el imperialismo exporta capitales, es decir relaciones capitalistas y las expande mucho más allá de sus propias fronteras, el sistema capitalista de producción se expande, se expanden las industrias y se expande la clase obrera la contradicción entre los obreros y sus burguesías, se generaliza a escala mundial

Y por último, el tercer gran conflicto, es el de las potencias imperialistas repartiéndose el mundo y estos pueblos, naciones, países que pelean incansablemente por su independencia, ya sea la independencia política como las guerras de independencia del siglo XX de China, de Corea, de Vietnam, de Cuba, como las revoluciones que también intentaron sacudirse el imperialismo de su interior, como la revolución boliviana, las revoluciones anticoloniales como la de India y tantas otras, que hacen que hoy el fenómeno estrictamente colonial este reducido a sólo algunos puntos que por alguna razón, los grandes imperios o los viejos imperios no sueltan, la Base de Guantánamo, El peñón de Gibraltar, las Islas Malvinas.

En cada momento nuestra historia está signada por este ciclo de rebeliones y estos ciclos de crisis y de ofensiva sobre nuestros países en función de extraer hasta la última  de nuestras riquezas. En esta lucha de todos los días, aún en el seno de esta pandemia en la cual estamos todos involucrados, esta pelea se da minuto a minuto.

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Historia Social de la Cultura-8ª Clase-“El Imperialismo-Nuestra Época”- Mg. Gabriela Gresores

Varias veces nos preguntamos ya, para que estudiar historia, y para qué estudiar historia en esta crisis. Y la verdad que este enorme libro, que parece que estuviéramos escribiendo en el 2020, en donde cada día trae un suceso histórico fundamental para el futuro de la humanidad y que nosotros mismos estamos protagonizando día a día, parece darnos la razón en el sentido de que las mismas preguntas que venimos haciéndonos en cada clase, se van actualizando en cada momento. Estuvimos hablando de la modernidad y cómo se crea este hombre europeo, blanco, propietario y su supremacía, estuvimos hablando del colonialismo y del racismo, y cómo las razas no existían antes que Europa se lanzará la conquista del mundo, como es un invento desgraciado del siglo XVII  y como esta historia de conocer, nos sirve para pensar, para acompañarnos, para consolarnos en la desolación de los horrores del mundo y para darnos esperanzas cuando vemos que siempre hay otra respuesta, que la historia  ha dado otras respuestas, las personas en realidad, a lo largo de la historia, han dado otras respuestas y que hay otros caminos para tomar.

Un estudiante me preguntaba ayer sí con estos hechos en los Estados Unidos se estaba diciendo que Estados Unidos era racista. Y yo pensaba en un video que también está circulando estos días, muy interesante, es una entrevista a Angela Davis dirigente norteamericana, negra de los años 60, presa durante casi toda su vida,  en dónde decía que desde que el primer europeo secuestró a la primera persona en África para llevarla y convertirla en negro en Estados Unidos, y violentar sus propios derechos para siempre, y esto que ocurre desde hace 500 años hasta el día de hoy es un desafío para los historiadores.

En este momento, entonces, que venimos hablando de crisis y emergencias, venimos hablando de cómo la humanidad ha salido de sus crisis y de sus emergencias mediante dos caminos, por un lado vimos las últimas clases, las revoluciones burguesas, la formulación de los derechos humanos y de los ciudadanos, la ampliación de derechos y como estos derechos finalmente quedaban acotados a sólo una parte de estos individuos, que ya dijimos eran básicamente masculinos, blancos, europeos, propietarios y por y otro lado, frente a esto, las enormes rebeliones obreras, campesinas que van fundando otros derechos ,para otros sectores de esta población y generan los sindicatos y también como aquí en Jujuy hacia fines del siglo XIX, esta época que estamos revisando ahora, estos enormes cataclismos que conocemos como Batalla de Quera, pero que en realidad son rebeliones a escala regional, a uno y otro lado de la frontera boliviana que todavía no estaba consolidada y qué sirve para que las poblaciones indígenas recuperen en una parte el control de sus propias tierras. Rebeliones como forma de resolver la crisis y de avanzar en los propios derechos y también  opresiones, por qué a fines del siglo XIX  la crisis del capitalismo, recién nacido porque no tenía ni un siglo como sistema impuesto, lo lleva a una nueva expansión y a la nueva rapiña, a un nuevo reparto del mundo que en América genera, que América quede completamente expropiada a los indígenas, cosa que los ibéricos no había logrado hacer lo hacen los Estados Republicanos. También que se supriman los intentos de otro tipo de Estados independientes del capital internacional, como el caso de Paraguay.  Y también hacia fines del siglo XIX que se repartan Asia y África, como por ejemplo en 1854. Y también que Europa se lance a la nueva rapiña descontrolada, como muestra una bella película de Tom Cruise que se llama El Último Samurái, que muestra como el capital internacional se hace cargo de Japón y la lleva a una etapa imperialista. Y como a fines del siglo XIX, en la conferencia de Berlín, se reparten África como si fuera una torta, pedazo a pedazo, en una conferencia donde se decide el destino de todo un continente, sin que  estuviera una sola persona africana para levantar la voz.

Vemos hoy como frente a el racismo que queda al descubierto, como este mecanismo de relojería despanzurrado y se vandalizó la tumba, el monumento al rey Leopoldo de Bélgica, que fue uno de los paradigmas del colonialismo en el Congo Belga, cómo se llamaba en ese momento. Es decir frente a la crisis, dos caminos, las rebeliones o el reparto del mundo.

Por eso invitamos a Rubén Laufer, que es el autor del texto que usamos en la cátedra que se llama “El Imperialismo, nuestra época”, porque entendemos que esto que se origina a fin del siglo 19 sigue vigente hasta hoy.

Buenos días a todos, mi nombre es Rubén Laufer, soy profesor de posgrado en la Universidad de Buenos Aires, gracias a la profesora Gabriela Gresores que me invitó a dar esta pequeña participación en sus clases. Me convocó a hablar sobre el tema del imperialismo, entiendo que muchos de ustedes habrán leído o tendrán a mano el artículo “El Imperialismo, nuestra época” de mi autoría e incluido en el libro Reflexiones sobre la Historia Social de Nuestra América,  aquí están  algunas de las cosas de lo fundamental que quisiera decir brevemente, en este caso me gustaría empezar con una reflexión, incluso con una lectura, hace un par de días leí un artículo de un periodista español Isidre Ambrós, que dice a los europeos, se refiere a los países europeos, a las potencias europeas, la crisis la pandemia coronavirus les ha demostrado la necesidad de modificar su diálogo con China Europa debe corregir el rumbo y proteger su autonomía técnica industrial y tecnológico frente al gigante asiático, mientras que este,  apuesta por la globalización y el multilateralismo. Esa decisión europea, dice este periodista, debería desembocar en una mayor autosuficiencia en determinados sectores industriales y por lo tanto en una disminución de inversiones europeas en China, y yo agregaría, y una disminución de las inversiones chinas en Europa que es lo que les preocupa tanto. El artículo continúa, China hace años que juega a dividir a  los países europeos a su conveniencia, con una diplomacia  cada vez más proactiva y tentadoras ofertas de cooperación económica. Hay que recordar, entre otras cosas, que el año pasado, 2019, China fue definida por la Unión Europea como rival sistémico de esa Unión de países, de potencias de Europa. Otro de los elementos de reflexión que quería incorporar es , ustedes sabrán que la situación se está recalentando en el extremo Oriente, justo frente al territorio chino, precisamente donde en Hong Kong se acaba de aprobar una ley de seguridad nacional, la Ley se acaba de aprobar en el parlamento de China continental no la legislatura de Hong Kong, con lo cual prácticamente determina el fin de la autonomía de ese territorio, que fue durante un siglo y medio colonia de Gran Bretaña y dónde esa autonomía estaba consagrada bajo la fórmula de “un país, dos sistemas” desde que recuperó, digamos así, su pertenencia a la soberanía china pero bajo la protección  de autonomía en el año 1997.

Hay que decir que China tiene larga razones para reclamar la pertenencia y soberanía sobre Hong Kong, pero hay que tener en cuenta que Gran Bretaña la dominó durante 150 años y hay que tener en cuenta también, que Estados Unidos trató, y sigue tratando, de convertirla en una especie de portaaviones de su poderío en la región, para limitar, para poner coto a la influencia de China en el este asiático, para amenazarla también militarmente y en función de eso, alienta el separatismo. ¿Por qué hago referencia a estas cuestiones de Europa, de China, de la situación de Hong Kong, de los intereses de Estados Unidos? Porque uno debe preguntarse ¿por qué tanto auge de la geopolítica en estos últimos años, de qué hablamos cuando hablamos de geopolítica?  Y estamos hablando de estrategias, planes, avances y retrocesos de las grandes potencias, que aunque como todos sabemos, son las absolutas minorías de los países y de la población mundial frente a los países del comúnmente llamado tercer mundo, representan sin embargo, la fase máxima del desarrollo al que el capitalismo llego desde fines XIX, es decir la fase monopolista, la fase imperialista del capitalismo y porque respecto de esto, es probable que todos seamos conscientes de que existe un amplio debate en el campo académico, también en el periodístico, en el empresarial, en  el estatal en el que la gran mayoría de los intelectuales, comentaristas y demás, separan la política de su base económica, aíslan los rasgos político del imperialismo y entonces el imperialismo sería sinónimo de agresividad de algunas potencias, del expansionismo territorial de fondo. Muchos de ellos piensan que estas características se reducen sólo a los Estados Unidos, pero en realidad ¿qué buscan Estados Unidos, China, Europa? ¿Qué es lo que necesitan? ¿Por qué vuelvo a preguntar tanto auge de la llamada geopolítica? Y bueno necesitan y buscan lo mismo, aunque en otras condiciones, en otro clima todavía, por ahora, en el mundo, lo mismo que buscaba y necesitaba el imperialismo de la Alemania nazi de Hitler, y que Hitler llamó en forma sintética “espacio vital”. Él decía que Alemania necesitaba un espacio vital para expandir sus intereses, para mantener su vigencia, para lograr de fondo la hegemonía mundial y que con el espacio ella tenía, el espacio territorial reducido a Alemania y a sus escasas colonias en el mundo. La economía y el poderío alemán se asfixiaban, de allí venía esa denominación de espacio vital. ¿Qué es lo que determina la necesidad, la acuciante, esa necesidad de las grandes potencias por conseguir ese espacio vital, armar, crear áreas de influencia en el mundo etcétera, etcétera?  Y en primer lugar hay que tener en cuenta que el poderío de esas grandes potencias radica fundamentalmente en sus grandes corporaciones industriales. No olvidemos que las grandes empresas de hoy ya no son los talleres o las empresas de la primera etapa de la Revolución Industrial de fines del siglo XVIII principio de siglo XIX en Gran Bretaña, sino que ahora necesitan convertirse para competir, tanto en los mercados  internos como especialmente en los internacionales, necesitan concentrar, concentrar su capital, concentrar materias primas, concentrar energía, concentrar fuerza de trabajo. Es decir se han convertido en lo que llamamos monopolios, o que vulgarmente suelen ser llamados también corporaciones, con un grado de concentración tal que necesitan también en función de su reproducción ampliada, ampliar precisamente, en forma permanente, la dimensión de sus inversiones, de sus capitales, etcétera. Para lo cual ya no son suficientes las meras industrias, esas mismas empresas y necesitan acudir a los bancos. Allí se empieza a producir históricamente hacia fines del siglo XIX y principios del XX esas enormes fusiones entre los bancos y las industrias. Que dan origen a lo que Lenin en su momento llamó  “el capital financiero”, enormes concentraciones de capital, con enorme poderío, con enormes influencias en los gobiernos nacionales y también y de gobiernos  extranjeros y también generando un proceso de reforzamiento de la misma concentración y así como dijimos que se concentran capital se concentra la fuerza de trabajo etcétera también se concentran las ganancias de esas grandes corporaciones y por lo tanto aparece la necesidad de invertir, ya no en los marcos de la sociedad nacional sino en el extranjero. Lo que se llaman exportaciones de capital, antes conocíamos, antes me refiero principio o mediados del siglo XIX y principios del XX, conocimos las grandes exportaciones de capital o sea las grandes inversiones extranjeras, por ejemplo la de ferrocarriles o los frigoríficos británicos, después  conocimos la de Estados Unidos, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Ahora  se habla mucho de la presencia inversora de China.

 ¿Qué es lo que tenemos que tener presente con esto? Que la presencia de empresas e inclusive de bancos, de préstamos de las grandes potencias en el extranjero, significan la succión de plusvalía de otros países. Uno se pregunta y ¿en qué radica tanto poderío de Estados Unidos, cómo hacen las grandes potencias como Estados Unidos, como las europeas, como el Japón, como China hoy para acumular tantos capitales en sus reservas y tener tanta potencia inversora?  Bueno hay que saber que una enorme masa de esa acumulación proviene justamente de la explotación de otros países a través de las inversiones en el extranjero. Al mismo tiempo para asegurarse mercados para sus ventas, para asegurarse mercados para proveerse de materias primas para sus industrias, para asegurarse mercados externos para proveerse de alimentos para su población, para asegurarse el campo de inversión, vemos que se generalizaron también desde principios del siglo XX dos grandes repartos. Por un lado las grandes corporaciones o monopolio rivalizan y se reparten los mercados mundiales, por el otro lado las grandes potencias disputan y se reparten las dos cosas, áreas de influencia, área de inversión, áreas donde garantizan mercados de venta y de aprovisionamiento para sus grandes corporaciones etcétera. Es decir estamos en presencia de una situación en que la necesidad de ese espacio vital que mencionamos al principio va tiñendo gradualmente y en forma creciente la situación del mundo, especialmente en algunas coyunturas.

En alguna época esto se manifestaba principalmente a través de la ocupación, de la esclavización de colonias por parte de las grandes potencias, por ejemplo en África, por ejemplo en Asia. Después cuando se generalizó el proceso llamado de descolonización, después de la Segunda Guerra Mundial se generalizaron formas nuevas de opresión y de dominio de otros países a través de la dependencia comercial, de la dependencia financiera, es decir de lo que podríamos llamar una ocupación entre comillas de otros países a través de inversiones de préstamos, de la forma de ayuda entre comillas, y de cooperación entre comillas, de los swap, estos intercambios monetarios que se generalizaron con China en la actualidad, etcétera, etcétera.

 No es sólo China la que lo hace, hoy sigue siendo una gran potencia mundial Estados Unidos, aunque algunos mencionan o destacan los rangos de declinación  que tiene su economía, están las grandes potencias europeas, está Rusia, está Japón y otras, cada uno de las cuales procura formar su propia área de influencia a escala mundial, pero así como las áreas de influencia crecen, van ocupando espacio geográfico o geopolíticos, como decíamos al principio, cada vez más amplios, también llega un momento en que se tocan, en que chocan, en que generan los fricciones, rivalidades de intereses y del mismo modo en que la etapa monopolista del capitalismo generalizó o podríamos decir internacionalizó el comercio, internacionalizó los mercados,  internacionalizó la tecnología, etcétera, también vemos que se internacionaliza la rivalidad entre las grandes potencias y entre sus respectivas esferas de influencia y finalmente se internacionaliza la forma en que las   grandes potencias necesitan materialmente dirimir, dirimir esas divergencias, esas disputas cuando ya la mesa de negociaciones se torna insuficiente.

Hoy por ejemplo todavía no se habla de guerra, pero sí se habla del resurgimiento de una guerra fría, hoy Estados Unidos y China empiezan a chocar ya sea  por cuestiones tecnológicas, por quién domina la tecnología, quinta generación de las comunicaciones, ahí está Huawei y su disputa con las compañías norteamericanas. Por ahora esta es una rivalidad comercial, pero nada garantiza que esa rivalidad, por ahora comercial no tome tintes cada vez más violentos y se transforme en algún momento en otra cosa. Pero eso será quizá motivo de una nueva charla, les agradezco su atención.

Nosotros agradecemos a Rubén Laufer, autor de este texto tan bello, uno de los que más les gusta a los alumnos de nuestra cátedra “El Imperialismo, nuestra época” porque entendemos que esto que se inicia a fines del siglo XIX  también es una apuesta de presente y de futuro, ya que frente a esta terrible crisis del sistema imperialista, nuevamente se presentan estos dos caminos que están  jugándose día a día las grandes rebeliones que se están expandiendo, algunas las conocemos, como las de Estados Unidos, otras no las conocemos, algunas todavía relativamente insuficientes en nuestro país también frente a estos abusos que hay sobre las poblaciones y frente a la situación de crisis agravada por la pandemia, y frente a está imperialismo que intenta salir de su crisis por tres movimientos que llevan una y otra vez al desastre, por un lado por el reparto tremendo del mundo y de sus influencias en medio de la crisis lo siguen haciendo, y esto por supuesto traba la posibilidad de encontrar una cura, de que los pueblos puedan salir más rápidamente del sufrimiento que se está creando, de la enorme concentración de las empresas y como estas enormes empresas tratan de repartirse el mundo, como esta empresa Tesla de automóviles, que hizo en medio de la pandemia su primer viaje privado fuera del espacio, pero que también desembarca en América, en este caso en Brasil con la mira en Bolivia y el litio. Concentración entonces de las grandes empresas para llevarse la riqueza de los países dependientes y también, y esto lo vemos día,  esta enorme presión de las empresas por bajar el costo de la fuerza de trabajo, porque la población pierda sus derechos o al menos para que todo paguemos los costos, como esta subvención que ha hecho en este momento de crisis el Estado sobre empresas que no tienen pérdidas para descargar sobre todos nosotros el costo de los salarios de sus trabajadores.

Como vemos dos caminos frente a la crisis.

 

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Historia Social de la Cultura-7ª Clase-“Las Revoluciones Burguesas y los Combates del Proletariado”- Mg. Gabriela Gresores

La manera de pensar en que su propia voluntad no bastaba para decidir su destino, que era decidido fundamentalmente por las fuerzas de las divinidades y por lo tanto estaba entregado a satisfacerlas y no planificar su propia historia, la sociedad europea del siglo XVII  dio un brusco cambio de timón, puso al individuo en el centro de la historia, todo empezaba y terminaba en este individuo que era un sujeto racional, capaz de progresar de manera infinita. Estos individuos entonces, desplegaron una confianza ilimitada en que todo el mundo estaba en sus manos, este mundo era cognoscible por la razón y por la ciencia y por esta misma ciencia se podía perfeccionar hasta el infinito.

A este proceso lo conocemos como secularización, que viene de siglo y qué quiere decir que ya no está en manos de la divinidad, de lo que es permanente, sino que es absolutamente terrenal. Esto no quiere decir que las religiones hubieran desaparecido, simplemente que se les adjudicó el lugar acotado de la fe, mientras el lugar de la decisión sobre la vida de cada persona estaba en manos supuestamente de cada persona como ser individual.  En ese sentido el pensamiento, parte importante de ese conocimiento y esa razón, fueron usadas para ampliar la comodidad de las personas. Las personas se nuclearon en las ciudades, ciudades que empezaron a estar iluminadas, que se cubrieron de calles con carruajes, con grandes mansiones, en las cuales corría el agua, llenas de  sirvientes que acudían al más leve llamado, se cubrieron de muebles exóticos que podrían traerse ahora gracias a la comodidad de hacer viajes que la propia tecnología y la ciencia estaba permitiendo. El mundo se interconectaba. Sin embargo estas calles, esta gente de vidas acomodadas, no eran la mayoría, la mayoría se apiñaban en los barrios pobres, en situaciones insalubres, sin luz, sin espacio, sin aire, sin agua. Cualquier parecido de esta situación del siglo XVIII sobre todo el siglo XIX con la actualidad queda bajo el riesgo de su propio pensamiento.

La ideología que acompaña todo este proceso de secularización es una ideología que conocemos bien, se llama Liberalismo.

El Liberalismo es una ideología entonces, racionalista, secular, total, es decir que piensa al mundo, a la naturaleza, a  los individuos, colocando entonces en el centro de la escena a lo que denomina el hombre y que nosotros ya conocemos como hombre moderno, cuyas características principales son el de ser blanco, el de ser masculino y el de ser propietario. Este hombre entonces todo lo podía y su principal interés, se entiende o entiende esta ideología, es  conseguir su propio beneficio, este propio beneficio entendido sobre todo como un beneficio económico, confluía con los intereses de los otros individuos conformando así una sociedad que se entendía como armoniosa en el sentido que cada uno, persiguiendo su propio interés, ensanchaba entonces, engrandecía o producía el progreso de esa sociedad. Por lo tanto la visión y la discusión principal de la época, que era ¿qué era esa sociedad?  Y que se respondía con un agregado entonces con una sumatoria de individuos plenamente racionales y plenamente esforzados que perseguían su propio bien contribuyendo al bien común, tenía el otro problema que es ¿adónde iba esta sociedad? ¿Por qué caminos transitaba?  Y se entendía que, lógicamente, estos caminos eran los del progreso ilimitado. Si estos hombres eran todos iguales, plenamente racionales, plenamente entonces libres para conseguir su propia satisfacción de intereses ¿qué pasaba con la mujeres, con los niños, con aquellos que no eran propietarios, con los obreros, con los pobres, con las personas qué vivían en otros continentes y este es un gran problema porque esta sociedad, aún sin decirlo, postula derechos y características que son universales pero que se les adjudica a un pequeño sector de la sociedad, por supuesto la sociedad dominante, los hombres blancos, propietarios.  Todo lo que no es eso, en realidad, es un peligro, atenta o perjudica al progreso y a la racionalidad. Es impactante como esta sociedad plantea entonces que las grandes mayorías son perjudiciales. Desde el punto de vista económico,  el bien supremo era la prosperidad de este individuo que por su propio impulso y su propia racionalidad generaba progreso, es así que el orden social se entiende como un orden de la naturaleza, es decir, los individuos son plenamente racionales,  los individuos pueden conocer científicamente y usan eso para su progreso individual y esto significaría el progreso de la sociedad .Es así que los que realmente son beneficiosos para el conjunto de la sociedad, son los capitalistas, que son aquellos que generan el progreso, incluso son beneficiosos para los sectores trabajadores ya que les permiten participar aún de manera subordinada en este progreso. Es así que los capitalistas se definirían, dentro del orden natural, como aquellos que son los únicos inteligentes y laboriosos, al ser supuestamente todos los hombres iguales, aquellos que no habían logrado hacerse ricos era porque, o no eran lo suficientemente  inteligentes o no eran lo suficientemente aplicados o no era lo suficientemente laboriosos o estarían  trabados por algún tipo de traba como la superstición, la religión o sus propias costumbres tradicionales. En este sentido, es que se entiende la división social como una división puramente natural, ya no devenida de los dioses, como los sectores conservadores que entendían que Dios había creado un mundo de desiguales en donde había pobres y ricos y que eso debía mantenerse así. La ideología liberal piensa que todos pueden progresar en la medida que pongan inteligencia y esfuerzo sin tomar en cuenta cuál es el punto de partida.

Desde el punto de vista político la cosa se complica un poco más, ya vimos que aquellos que no eran hombres blancos, propietarios tenían conductas que estos hombres blancos y propietarios pensaban que podrían ser perjudiciales y por lo tanto esta idea de libertad e igualdad, se contraponía a una idea política en la cual no todos los individuos podrían participar de la misma. Y esto se complica en el sentido de que si se piensa un hombre genérico, de plena racionalidad y pleno conocimiento ¿cómo podía hacerse para restringir la participación electoral o la participación del gobierno? es decir elegir y ser elegidos, de las grandes mayorías que también eran humanas ,supuestamente racionales, pero que en la práctica generaban, como vimos la clase pasada, movimientos sindicales, violencias en la necesidad de reclamar de manera contundente sus derechos laborales o sus derechos a la comida y a poder desarrollar vidas en relativa situación de dignidad. Y aquí empieza a tejerse un imbricando pensamiento político, en donde se supone que son todos iguales y todos tienen pleno derecho, pero donde hay que segregar a las mayorías. Estás mayorías entonces, carecen de los atributos de los individuos modernos, no son racionales y por lo tanto no pueden decidir por sí mismo. Frente a este principio, la necesidad de identificar grupos de peligrosos, se los va a identificar de acuerdo a su procedencia  geográfica, eran los extranjeros o eran aquellos que no tenían la misma educación o aquellos que tenían problemas psiquiátricos, por esos la cárcel, el psiquiátrico, el orfanato, van a hacer las instituciones privilegiadas junto con la educación para  generar esta segregación de aquellos entre los iguales que estaban destinados, por su propia historia, su propio esfuerzo y su propia inteligencia a gobernar sobre otros, que no estaban en condiciones de hacerlo. Los diferentes entonces, debían sufrir dos tipos de procedimientos contradictorios entre sí. O se los domesticaba y adiestraba para que en algún momento poder ascender un estatus racional, por ejemplo a través de la educación, o por el contrario se los explotaba abusivamente de manera inhumana, pensando que tenían un estatus de humanidad no completa.

El desarrollo de la sociedad industrial y la generalización de masas de obreros urbanos trajo así mismo una crítica del sistema capitalista y sobretodo del liberalismo que conocemos como socialismo. En su primera etapa concebido como socialismo utópico, tenía la misma base que el liberalismo, estaba basado en la razón, en la ciencia y el progreso, pero aún dentro de los mismos principios en realidad entendía invertía la concepción de sociedad. La sociedad no estaba compuesta por un agregado de individuos sino por el contrario retomaba la tradiciones sobre la concepción de las sociedades en las cuales entendían que los humanos somos seres sociales y que esté ser social es parte de su característica más primigenia, por lo tanto la cooperación y no la voluntad individual era el elemento que podía organizar de manera más satisfactoria esta sociedad gobernada por la razón la ciencia y el progreso.

Entendía así porque las personas habían perdido aquello que tenían en sus orígenes y que era la felicidad de los salvajes. La teoría del buen salvaje expresada por   Jean-Jacques Rousseau implicaba o entendía que los salvajes, si bien no podían usar completamente del aparato de razón, ciencia y progreso que caracterizaba a la sociedad, vivían en un estado de felicidad y de bondad humana. Estos principios a los cuales ya no podía volverse, si podían hasta cierto punto rescatarse a partir de la cooperación entre las personas. Criticaban así como el afán de lucro de la sociedad capitalista la iba a llevar a su propia perdición.

Hacia fines del siglo XIX las contradicciones y las tensiones de la sociedad capitalista estaban estallando por doquier. La sociedad entraba en tremenda crisis, los gobiernos estaban desacompasados con los propias requerimientos de los dominantes y de los dominados y no podían contener esta gran violencia que generaba la insatisfacción de los dominados, de los apilados en las ciudades, de su hambre, de sus enfermedades y en este mismo movimiento en los cuales los trabajadores se iban encontrando en las grandes fábricas y en las ciudades se va coagulando un pensamiento de rebelión contra esta injusticia, que tomaba las tradiciones de las revoluciones burguesas, pero además le sumaba el desencanto de aquellos que se habían dado cuenta que, con que los burgueses votarán, no alcanzaba para el bienestar de todos.

En ese proceso y del enorme caldero, olla en la cual se cocinaban la cantidad de ideas nuevas, importante, es que surge lo que conocemos como socialismo científico. Los planteos de Marx y de Engels que hacia fines de las primeras rebeliones populares de la nueva época, de esta época capitalista, las rebeliones de la década de 1840 en adelante, van a plasmar un pensamiento en el cual sostienen, sobre la base del análisis histórico, que las sociedades habían partido de sociedades igualitarias y que necesariamente por el propio desarrollo de la humanidad debían volver a sociedades sin explotación. Los que podían llevar a cabo este enorme cataclismo social era la clase obrera, porque estaba aprobado históricamente que las anteriores clases que habían revelado una y otra vez pero no habían podido terminar con su presión, sin embargo los obreros tenían en si la capacidad de generar, de manera casi ilimitada, riqueza y por lo tanto no era necesaria la pobreza y ni la miseria, sino que podía haber bienes para todos, y en ese sentido además, no había ningún sentido de que otros dominarán, ya que los propios obreros  podían controlar de manera completa, tanto el proceso de producción como  su propia vida.

En la época actual, estas ideas conviven con sus propias críticas, es interesante ver como todavía los argumentos de que los ricos son ricos porque son laboriosos e inteligentes, y que los pobres son pobres porque son indolentes y menos preparados o que el progreso puede ser infinito, cuando el mundo nos muestra una y otra vez que estos principios han fracasado. No sólo aparecen fracasando ahora frente a la pandemia o a las grandes catástrofes ecológicas o las tremendas desigualdades del mundo en el que vivimos, sino que esta misma sociedad es la que ya había llevado a la Primera y a la Segunda Guerra Mundial, a las crisis económicas repetidas, es decir mostraba una y otra vez las propias heridas de su propio desarrollo. Es cierto que podía progresar en el sentido de acumular bienes de manera casi infinita, pero a su paso generaba, acumulaba cada vez problemas más difíciles de resolver.

En este momento decimos entonces que nadie está muy convencido de que el capitalismo es la sociedad mejor, ya que ha generado todas estas situaciones, sin embargo muchos plantean que sería la única sociedad posible. Entendemos que es interesante como en el momento que estamos analizando, en el siglo XIX, se crea esta concepción, podemos decir que se inventa este tipo de sociedad capitalista, y en el mismo momento en que se inventa, también se la naturaliza y se piensa que en realidad era la única posible para estos individuos universales que ya conocemos como hombre moderno, pero que estos individuos habían estado como aprisionado o trabados en su racionalidad, por las fuerzas de la autoridad divina o religiosa y de los reyes, estas autoridades abusivas, absolutas, que se inmiscuían en territorios en los cuales sólo debía reinar la razón humana. Hoy  sabemos que ni el Capitalismo es tan perfecto ni la ciencia tan infalible, en el sentido de que muchas de las preguntas que hoy nos planteamos no pueden ser resueltas en lo inmediato por el pensamiento científico. Sin embargo, esta observación sobre los límites de ciencia ¿también se llevará puesto un pensamiento racional, la experimentación, la crítica y volveremos sólo  a un pensamiento mítico, como aquel que nos induce Donald Trump de tomar lavandina? O podremos pensar que los hombres blancos, propietarios no son tan infalibles ni tan progresistas y que hay otros sujetos, con otras racionalidades, con otros colores y con otras ambiciones, que quizás no son la acumulación personal de riqueza, que pueden tener maneras de vivir que sean también racionales, aún distintas, y que puedan aportar con sus miradas a un mundo más rico, más diverso.  y aparece entonces, aquí esta pregunta que nos hacemos una y otra vez ¿podrán los grandes colectivos plantar en este mundo, de tan aguda crisis, sus experiencias y sus formas de conocimiento para de conjunto, entre el pensamiento racional de la racionalidad occidental y el pensamiento científico occidental junto con muchos otros, resolver el enorme estropicio a los cuales ha llegado el mundo?

 

 

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¿Y si miramos al microscopio el contenido de nuestro plato cuando comemos?

Facultad de Ciencias Agrarias:

¿Y si miramos al microscopio el contenido de nuestro plato cuando comemos? ¿Y de nuestros saquitos para hacer infusiones…o de plantas medicinales que compramos en el mercado?

  La utilización del microscopio como instrumental de uso fundamental para identificar (determinar) la/s especie/s de planta/s que conforman un alimento, o una infusión alimenticia-medicinal, ya sea en instancia de venta de la/s materia/s prima/s frescas/disecadas sueltas o en diferentes envases, en productos/preparaciones empaquetadas y/o en las comidas ya elaboradas congeladas, frizadas o en etapa de consumo directo, se ha constituido en un aliado de la taxonomía vegetal, la farmacobotánica y la bromatología.

La aplicación del método micrográfico como instancia/ camino alternativo para determinar especies, en las situaciones anteriormente referidas, ha permitido superar las dificultades que se plantean desde el clásico análisis exomorfológico  que quienes trabajan en ésta área del conocimiento han debido soslayar.

Dicha identificación permite indagar en profundidad los componentes reales que integran un producto de origen vegetal a disposición del consumidor, logrando conocer su calidad botánica, de modo de establecer su categorización dentro del marco de las normativas vigentes para alimentos y para preparados medicinales.

Ello posibilita definir si se caracteriza por ser genuino o, en su defecto, existieran materiales extraños que comprometen su calidad.

La experiencia acumulada y en desarrollo, iniciada a partir de una Tesis Doctoral  de base farmacobotánica (2002) ha generado conocimiento disponible para su transferencia a los sectores vinculados a la temática.

Por un lado, las investigaciones en torno a calidad botánica están referidas a cultivos andinos, alimentos que circulan en la quebrada de Humahuaca, especies nativas y exóticas condimenticias, productos en base a especies de la familia Apiaceae, saquitos y venta a granel de infusiones, dulces y licores provenientes de frutales de carozo, pepita y frutilla y de frutales tropicales. Para ello fue necesario revisar y confrontar en la práctica el uso de los caracteres consignados en fuentes bibliográficas, destacándose la necesidad de su compilación  a nivel de Manual/Atlas, dada la atomización existente generadora de  complicaciones de localización.

El otro eje de trabajo se centra en la definición de los caracteres micrográficos de  valor diagnóstico – parámetros/indicadores micrográficos – de cultivos andinos y de frutales tropicales, aportando a la valorización de ambas franjas de la agrobiodiversidad regional.

Los resultados y conclusiones logrados, fruto del trabajo provisto por el desarrollo de becarios de grado y de postgrado, tesinistas y tesis, están a disposición de la sociedad y de las áreas de las instituciones y organismos vinculados con calidad de alimentos y calidad de las plantas medicinales que se comercializan en Jujuy y el NOA.

 Nilda Dora Vignale, directora

 

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Historia Social de la Cultura-6ta Clase- “Crisis y Derechos Democráticos en la Historia”- Mg. Gabriela Gresores

Hoy no cabe duda que estamos en medio de una crisis, una profunda crisis.

Depende como pensemos el origen de esta crisis, también son los caminos que vamos a buscar para resolverla; y una manera de entenderla es poder echar mano a la Historia, y ver si esta historia tan remisa en enseñarnos, pero tan pródiga en ejemplos. La Historia nos permite adentrarnos en algún significado. La palabra crisis quiere decir ruptura, separación Sin embargo a lo largo del tiempo la palabra crisis fue adquiriendo connotaciones que para la Historia es valorable, porque nos permite hablar de un momento en el mundo que ya no funciona como venía funcionando.

Efectivamente la palabra crisis alude entonces a que las cosas se nos pueden seguir funcionando como venía funcionando. No quiere decir que antiguamente estuvieron mejor las cosas, simplemente que funcionaba: que los que mandaban, mandaban; los que obedecían, obedecían; los que comían, comían y los que trabajaban, trabajaban. Las crisis son estos momentos de la Historia en los cuales lo que está ordenado de mejor o de peor manera, ya no funciona. Es una ruptura brutal en donde la realidad empieza a funcionar de una manera que parecería alocada: lo que viene siendo, se rompe, no funciona y por esto mismo son los momentos ideales para que se produzca grandes transformaciones.

En otro sentido, para los que estudiamos Historia, tiene un valor todavía más interesante: como aquello que hacía funcionar los engranajes profundos del sistema, que no se ven, pero son lo que hace funcionar un sistema, cuando este sistema entra en crisis es como un mecanismo de relojería, cuando uno abre los viejos relojes y todo ese mecanismo queda como despanzurrado, a la vista se ve lo que antes no se vería.

El otro elemento, es que algo está roto y ya no puede ser arreglado debe ser cambiado y por lo tanto, es la oportunidad del cambio, de plantearse un futuro distinto, un nuevo orden de las cosas.

Si se entiende, por ejemplo, que la actual crisis es un producto puramente casual, como un virus que se traslada de ciertos animales a los humanos, y también de forma casual, por la misma característica de este mundo tan interconectado, al conjunto de la humanidad, la resolución de esta crisis pasaría por encontrar una vacuna, es decir por una implementación médica; mientras tanto… tenemos que quedarnos en casa.

Sin embargo, los análisis en relación a esta crisis, muestran una profundidad en el tiempo mucho más larga y se vincula a problemas económicos, ecológicos, industriales, de producción de alimentos, de aglomeración de grandes mayorías en las ciudades, de destrucción de los hábitats naturales de los animales, etc. Son factores que tienen una presencia necesaria para explicar la pandemia, y por lo tanto, su resolución, ya no sería un problema meramente médico.

En las clases anteriores, veníamos hablando del mundo colonial, de la importancia del pillaje -es decir del robo- de las riquezas producidas por los pueblos no europeos en la función de acumular una gran riqueza que le permitiera resolver sus propias crisis y la formación del mercado mundial que permite darle continuidad a esa riqueza. Al mismo tiempo, la gran transformación del sistema de producción que permitió inundar de mercancías ese mercado mundial, a partir de la invención de la Fábrica.

Sin embargo, todas estas transformaciones no fueron suficientes para la instauración del capitalismo, hasta que la clase interesada en la instauración de este sistema, la burguesía, no logró tomar el poder. Mientras las burguesías no tomaron el poder, el sistema capitalista no podía afirmarse. Fue recién a partir de las revoluciones burguesas que el sistema capitalista pudo disponer del aparato de un nuevo tipo de Estado, el Estado-Nación, para poder garantizar de manera permanente la consecución de sus intereses.

Sin embargo, estas revoluciones, que finalmente se llamaron burguesas, porque implicaron la toma de poder por parte de la burguesía, se originaron en crisis sociales profundísimas, que cuestionaron todo el mundo tal cómo estaba organizado hasta ese momento.

Desde el punto de vista del poder político, estos poderes tan concentrados en las personas del monarca y también las autoridades de la iglesia, se fundamentaban en la voluntad divina.

Así como habíamos visto que en los imperios de la antigüedad, como Egipto o como el propio Imperio Inca, se entendía que ese monarca era un Dios. El carácter divino de los monarcas fue cayendo por la propia práctica de las sociedades y pasó a una justificación, en el cual se entendía que los reyes eran elegidos por Dios (ya no eran dioses ellos mismos).

Por lo tanto, una de las características de las monarquías no sólo era la concentración en una sola persona de lo que hoy conocemos como los tres poderes (el poder ejecutivo, judicial y legislativo), sino que el rasgo más general, es que no existían reglas comunes. El poder se caracterizaba por la arbitrariedad, es decir que aquello que decidía el rey para unos no valía para todos sino que en función de lo que éste consideraba se distribuye de manera desigual la idea de igualdad es una idea que no se reconoce, no existen leyes y reglas generales a cumplir por todo, salvo la de la obediencia. El mundo estaba organizado en función de privilegios y no de reglas comunes, no existían las leyes. Por ejemplo, en el caso de la Corona Española, lo que existía eran reales órdenes, que se debía acatar. El rey concede o saca privilegios. En el caso de ser un pueblo, una ciudad o un sector social, cuando rendían servicios al Rey o peleaban por derechos se los reconocía como fueros y privilegios. Estos privilegios, por lo tanto, no eran para todos sino sólo para aquellos que habían logrado imponer de alguna manera una cuota de poder.

Sin embargo, junto con estos poderes arbitrarios hacía prácticas de decisión democrática, porque estás son parte de la esencia colectiva, de la esencia Social que tiene la especie humana. Las personas somos sociales por nuestra propia característica de especie y por lo tanto, esa característica social nos lleva una y otra vez, a tomar decisiones de manera colectiva, en donde el poder es distribuido. Esta es una experiencia de los pueblos desde que la especie humana es humana.

Asimismo en la Europa feudal existía un tipo de organización donde participaba sobre todo la gente de las ciudades, los grandes comerciantes, los más ricos. Se denominaba Cortes. La Corte, era una especie de parlamento, pero no podían decidir su propia agenda, sólo podía decidir sobre qué impuestos o qué tributos iba a poder cobrar el señor o el rey. Para poder cobrarlos, el rey tenía que negociar con los ricos del lugar que impuestos les iba a poder cobrar.

También había otras prácticas electorales, por ejemplo en América, el mundo indígena agrupado en pueblos de indios, conocía las elecciones, ya que elegía sus autoridades o de sus corporaciones religiosas; por lo tanto estaban más extendidas las prácticas electorales entre los indígenas.

Entre la población europea, las arbitrariedades de los reyes y los señores feudales determinaron una y otra vez alzamientos y revoluciones que destruyen el poder de los monarcas e imponen derechos que fueron considerados universales. En esta parte seguiremos un artículo de Beatriz Bruce, quien nos señala que, en el marco de la Revolución Francesa, el 26 de agosto de 1789, se proclamó la Declaración del Hombre y el Ciudadano. Allí se planteaba que los hombres son por naturaleza libres: libertad política, religiosa, de pensamiento, de opinión, de comunicación de sus ideas y la de realizar transacciones económicas. Los hombres nacen iguales, pero las distinciones sociales pueden darse fundadas en la utilidad común,  los derechos naturales de propiedad, de  seguridad y la resistencia a la opresión.

En la constitución revolucionaria estos derechos se encuentran en el Preámbulo, es decir, en la declaración de principios. Sin embargo, desde el primer momento se distinguirán a los ciudadanos activos, que podían elegir y ser elegidos, de los ciudadanos los que no pagan impuestos: las mujeres, los niños y los trabajadores. Así, se restringía la ciudadanía para algunos sujetos.

Pero las grandes mayorías no sólo luchaban por derechos electorales o de propiedad (que por otro lado no tenían posibilidad de ejercer), sino que sus reivindicaciones (es decir aquellas cosas que los sujetos piden en sus movilizaciones) por las cuales se habían producido estas revoluciones, como la francesa o inglesa, tenían que ver con el hambre, con los tributos, con los abusos. Estás reivindicaciones no se resolvían entonces con que un grupo más amplio de personas pudiera elegir y ser elegido.

Los trabajadores entonces realizaron sus propias organizaciones y van logrando imponerlas a través de grandes revueltas. Así se consolidó un poder de los trabajadores reunidos en sindicatos. Sus reivindicaciones son –y frecuentemente siguen siendo- la reducción de la jornada laboral,  salarios y condiciones laborales dignas y también el reconocimiento de sus propias organizaciones.

Tanto las luchas democráticas como las luchas sindicales costaron mucha sangre a los pueblos. Más adelante, en el siglo XX, la lucha de los estudiantes, también a partir de grandes movilizaciones y también de muchos sacrificios, lograron reivindicaciones fundamentales para el movimiento estudiantil como la gratuidad de la enseñanza, o los principios democráticos.

En las actuales condiciones de crisis y emergencia, frente a la necesidad de resolver cosas urgentes y para territorios muy amplios, y también la dificultad de juntarse para debatir, ha generado una concentración de autoridad y poder de decisión, en los poderes ejecutivos y grupos asesores y expertos. La crisis aparece como un motivo, pero también como justificación, para que solo unos pocos decidan por las grandes mayorías.

Asimismo la crisis aumenta lo que ya viene pasando, la exacerbación del individualismo y genera una masa muy grande de individuos solos y desprotegidos; el problema de lo que pasa con los adultos mayores en soledad es un producto también de la exacerbación del individuo.

También se observa la desigualdad de aquellos que pueden quedarse en casa, y aquellos que no. La extensión tremebunda de la enfermedad en los barrios más desfavorecidos, es una muestra de esta tremenda desigualdad en la sociedad capitalista.

La convocatoria a refrendar en el Congreso de la Nación las medidas tomadas por el Poder Ejecutivo, parecería un camino interesante. El uso de la tecnología para vigilar se ha extendido, pero curiosamente no se quiere utilizar la misma tecnología para deliberar. Es interesante ver, por ejemplo, que nuestra provincia se ha usado la reunión de la legislatura para refrendar -como si fuera una corte medieval- los tributos que se van a poner o en este caso el endeudamiento. La provincia, sin embargo, traba las deliberaciones democráticas acerca de cuáles son los caminos para resolver la crisis.

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