Cerca de las 16 horas comenzó un motín en la Unidad Penal N° 1 del Barrio Gorriti cuando varios presos subieron a los techos de la unidad penal y levantaron chapas, también en otro sector incendiaron colchones lo que produjo un gran tensión en toda la zona.
El motín se habría originado a raíz de que un agente penitenciario dio positivo de coronavirus, además reclaman falta de controles sanitarios y exigen la provisión de elementos de higiene por temor al contagio del coronavirus.
En los alrededores de la institución se montó un fuerte operativo de seguridad para que los detenidos depongan su actitud y también para evitar alguna fuga, además ya se acercaron a las puertas del penal los familiares de los internos que se encuentran alojados en los distintos pabellones.
Las autoridades de seguridad ya se encuentran en la institución para mediar esta situación y también arribó al lugar la ambulancia del SAME para prestar asistencia médica.
UNJuRadio dialogó con algunos familiares de los internos que se alojan en esta cárcel quienes expresaron su malestar por la suspensión del régimen de visitas frente a la pandemia para poder dejarles comida, productos de limpieza y demás elementos para prevenir el contagio del virus.
“Hace varios días queremos acercarles una lavandina, un jabón y no podemos, sabemos bien que la provincia no le da estos productos al penal y no nos permiten a los familiares dejarles las cosas, tenemos que mendigar una llamada, no te dejan entrar las cosas”.
Además comentaron que no pueden mantener una comunicación con los detenidos “ cuando llamamos por teléfono nadie nos atiende y no nos quieren pasar para que hablemos con ellos, dicen que los presos se querían escapar y no es así, ellos piden una llamada con la familia nada más”.
Familiares de los internos esperan información oficial a las afueras del penitenciario tras los hechos violentos que ocurrieron durante la jornada y aseguran que en los pabellones hay varios heridos con bala de goma en distintas partes del cuerpo.
“Nadie se comunicó con nosotros y nos enteramos por los medios, nos acercamos hasta aquí, ahora nadie salió a hablar con nosotros y no nos dejan acercarnos al penitenciario para saber algo”.
También hizo hincapié en la falta de comunicación y dijo “es bastante breve y es según el pabellón, a veces una vez a la semana y en otros casos es de cinco minutos nada más”.
