Terminando febrero ya se empieza a notar el amarillamiento de las hojas de algunos arboles -los caducifolios- justamente porque en determinada época del año se le caen las hojas. Y vuelven los brotes con la primavera.
Entre los árboles que pierden las hojas en la Tacita de Plata encontramos paraísos, lapachos -rosado, amarillo y blanco-, robles, fresnos, cedros y álamos. Bonitos son en otoño, los acer o liquidámbar que cambian de verde a rojo el color de las hojas.
A casi dos meses del otoño, las calles ya tienen su amarillo en distintos tonos cubriendo las calles, veredas, parques, espacios verdes. A muchos les gusta como queda, como preparándose a la llegada del frio, lo romántico del otoño…
Pero, a muchos no. Porque obstruyen las cunetas de la calle, alcantarillas, y desagües. Junto con residuos o tierra, no dejan correr el agua y hay malos olores. La costumbre bien jujeña de incinerar hojas se presenta en esta época del año. Y no solo se queman hojas, se quema todo lo que se quiera hacer desaparecer de la vereda. Entonces el humo puede ser molesto porque la maleza si está verde, genera ese humo denso y espeso. Justo en ese momento hay vecinos que ventilan las habitaciones o cuelgan ropa a secar y el humito fastidioso pone de mal humor a cualquiera que está convencido de que el aire es de todos.
No es buena idea quemar esos desperdicios, porque puede traer malas consecuencias. Se han incendiado grandes extensiones de monte por querer eliminar esos vertederos en las banquinas de las rutas. ¿Recuerdan los incendios que hubo en Forestal, muy cerca de Higuerillas? Incinerar residuos, sólo los patógenos y en lugares indicados a tal fin, con las medidas de seguridad adecuadas y sin emitir gases peligrosos u otros desechos.
Por otro lado, todo ese volumen de hojas, porque hay grandes cantidades de hojas solamente, son puestas en bolsas de residuos negras para que sean recogidas por la empresa recolectora o la gente de Higiene Urbana. Y tanto que se habla de clasificar los residuos, estas actitudes la gente no las comprenderá.
¿Qué podemos hacer con tanta biomasa? Compostar. Dejar que la Madre Naturaleza transforme esa materia orgánica en humus o compost, el mejorador de suelos por excelencia, y tan necesario para cualquier patio, vereda, plaza o parque…. Pero esa técnica tan vieja y eficaz la dejamos para otro día.
Otoño libre de humo
