La ciudad de Rosario atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos diez años donde el aumento de la violencia en las calles producto de del narcotráfico ha tomado gran trascendencia. El asesinato de un niño de 11 años produjo la reacción de los familiares y vecinos que derrumbaron cuatro viviendas señaladas como espacios de venta de drogas.
