La muerte de George Floyd en manos de la policía, causada por la, según pericias oficiales, “sumisión, la restricción y la compresión del cuello”, en Minneapolis, Estados Unidos, evidenció el grave problema que azota a una de las naciones más ricas del mundo: el racismo y la brutalidad policial. El hecho tuvo repercusiones a nivel global, y tendió un manto de discusión que llegó hasta nuestro continente: ¿De qué manera el racismo rige las estructuras sociales, políticas y económicas en Argentina y la región?
El experto en racismo en América Latina Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard, en una reciente entrevista realizada por la BBC, explicó “hay que empezar desdichadamente por las similitudes. Y hay que empezar por las similitudes porque la discriminación racial, el racismo sistémico y la exclusión de las personas afordescendientes de los proyectos nacionales, de los proyectos de ciudadanía, son realidades comunes a todas las Américas. Son realidades que tienen una historia compartida, una historia común, y que se expresan de maneras diferentes en distintos lugares, pero que se expresan en muchos lugares en las Américas”.
Más adelante, el reconocido académico se refirió a la interrelación entre Clasismo y Racismo, y a la manera en que esas categorías funcionan en el ideario latinoamericano: “el clasismo de América Latina no es incoloro, no es neutral desde el punto de vista del color. Existe una asociación potentísima entre pigmentación y ubicación de clase y posibilidades socioeconómicas. Y hay muchos estudios -muchos muy serios, sobre todo desde Brasil, pero no solo desde Brasil- que demuestran que incluso cuando uno mide toda una serie de variables sociodemográficas -educación, estructura familiar, lugar de residencia…- hay todavía unas diferencias entre las personas afrodescendientes y las personas no afrodescendientes que no logramos explicar por esas variables. Y es ahí donde el racismo y a discriminación están jugando un papel fundamental, y eso es algo devastador que tiene un efecto acumulativo a lo largo de generaciones, y es así como se reproducen esas estructuras socio-clasistas racializadas”.

Más precisamente en nuestro país, después de que se difundieran, hace no tanto tiempo atrás, las imágenes de video en donde se muestra de qué manera un vecino de 40 años de un edificio de Vicente López (Buenos Aires) atacó a golpes al guardia de seguridad de su domicilio que le advirtió que estaba incumpliendo con el protocolo de cuarentena, Alejandro Pita, Politólogo de la UBA y activista afroargentino, se pronunció al respecto “cuando se es negro/a, las cosas cambian, cuando las fuerzas de seguridad entran en los barrios populares y tienen que hacer respetar las mismas normas o leyes, la actitud es radicalmente opuesta. Se hacen presente la violencia, los golpes, la denigración a flor de piel, las amenazas (el famoso “quedate piola”), las balas de plomo por la espalda. Los derechos no son los mismos cuando se es negro/a. Como sociedad nos empecinamos en explicar esas diferencias en términos de clase social, y demostramos una ceguera absoluta que no nos permite ver que son, lisa y llanamente, expresiones locales de racismo”.
“A menudo se suele entender al racismo como un fenómeno que afecta a sociedades con minorías étnico-raciales, como por ejemplo la estadounidense donde los/las afrodescendientes son el 14% de la población. En Argentina (como también en Brasil, por ejemplo), el racismo rige las estructuras sociales, políticas y económicas y sin embargo, su mayoría poblacional es no-blanca. No quedan en pie leyes que digan que los negros no podemos elegir a nuestros representantes ni ser elegidos para dichos cargos, a pesar de lo cual existe una monocromía violenta que une a los integrantes de los tres poderes de nuestro orden republicano. En las calles de la ciudad de Buenos Aires, de Paraná, de Salta, de todas las ciudades y pueblos de nuestro país, la gente es de todos los colores mientras que en los lugares de poder los blancos son abrumadora mayoría”, explicó Alejandro Pita en Revista Anfibia.
